Pastora Soler conmemora en Sevilla sus 30 años de carrera con un memorable en la Maestranza

Pastora Soler celebró este sábado 31 de mayo sus tres décadas de trayectoria artística con un concierto muy especial en la Plaza de Toros de la Real Maestranza, lugar donde actuaba por primera vez, dentro de su gira conmemorativa “Rosas y Espinas. 30 años”. El recinto registró un lleno absoluto y acogió un espectáculo de más de dos horas de duración en el que la artista repasó las distintas etapas de su carrera con un enfoque narrativo, emocional y musical. Un  recorrido histórico y cronológico por toda su carrera, desde una pequeña Pili Sánchez, que pretendía hacerse un hueco en el mundo de la copla, hasta la consolidada Pastora Soler, sin escatimar en triunfos y sinsabores, sus rosas y espinas. Un preludio malagueño La jornada comenzó con la actuación del artista malagueño Ginés González, quien interpretó versiones muy coreadas desde clásicos del pop, canción española e incluso un toque de carnaval, como “No dudaría”, “Loca de remate” o “Se nos rompió el amor”,  mostrando una excelente conexión con el público. Su intervención sirvió como introducción a una noche que estuvo marcada por el calor sofocante (más de 35 grados) y una gran afluencia de público que desde las 19:00h acudió a la plaza para ocupar su sitio en una noche que se presumía memorable. De Pili a Pastora El momento de Pastora comenzaría ligeramente pasadas las 21:30, hora marcada para el inicio, con la proyección de imágenes de archivo que recogían momentos clave de la carrera de Soler desde su infancia artística como Pili Sánchez. La artista apareció vestida con una espectacular bata de cola roja a modo de ramo de rosas y abrió el recital con una selección de coplas clásicas de sus inicios, incluyendo “Capote de grana y oro”, “Señorío” o “Triniá”. El primer bloque del espectáculo rindió homenaje a sus raíces musicales, recibiendo una acogida muy cálida por parte del público que desde los inicios ya se mostraba entregado. Un repaso histórico por su carrera A lo largo de la velada, en el que se sucedían las proyecciones con la voz en off de la propia artista, Pastora Soler intercaló canciones con relatos autobiográficos, narrando aquellos momentos que la había marcado, en una especie de confesión abierta a su público, estructurando el repertorio como un viaje por su vida profesional. En ese recorrido, destacó su interpretación de un espectacular “I Have Nothing” de Whitney Houston, además de éxitos con los que dio el gran salto de la mano de Queco y Carlos Jean como “Dámela ya”, “Corazón congelado” que se sucedían a modo de medley, “La mala costumbre”, “En mi soledad” o “Herida”. También rememoró sus inicios en televisión, los desafíos del principio de su carrera y los cambios que supuso adoptar su nombre artístico actual, algo que a su padre “no le hizo ninguna gracia”. Consolidación El espectáculo incluyó varias proyecciones y colaboraciones virtuales. Una de ellas fue un mensaje grabado de la compositora Vanesa Martín, con quien Soler compartió fragmentos de “Perdóname”. Otro momento destacado fue el bloque dedicado a su paso por Eurovisión 2012, con la interpretación de “Quédate conmigo” y material audiovisual inédito del proceso previo a su participación en el certamen, que fue coreado por el público al grito de “campeona, campeona”. Sus grandes apoyos Durante el concierto, la artista tuvo también gestos de reconocimiento hacia el colectivo LGTBIQ+, que siempre la ha apoyado, al que dedicó una versión de “Digan lo que digan”, y hacia su propia ciudad, interpretando temas como “Sevilla” de Rocío Jurado, que fue aclamadísima. Estas últimas canciones estuvieron especialmente cargadas de simbolismo tras haber sido distinguida esta misma semana con la Medalla de la Ciudad de Sevilla. Público entregado El repertorio incluyó además otros de sus grandes éxitos como “Vive”, “Te esperaré”, “Invencible”, consolidando un espectáculo que conjugó música, relato personal por sus vivencias y una espectacular puesta en escena en la que realizó varios cambios de vestuario acordes a cada momento de su carrera y protagonizó momentos de comunión con el entregado público, incluyendo una sorpresa entre los asistentes que la agasajaron con lanzamiento flores y ovaciones continuadas desde el primero al último de sus temas. De la oscuridad al resurgimiento Con este concierto, Pastora Soler no solo repasó su carrera artística, sino que ofreció una crónica en primera persona, como si de una gala de televisión se tratase,  de su evolución profesional, con espacio para los logros, los retos y las emociones que han marcado su camino, sin olvidar los momentos difíciles, como los fracasos o el punto de inflexión que marcó tener que parar su carrera y el resurgimiento de la mano de su hija y la vuelta a los escenarios con Alejandro Sanz, momento en el que interpretó “Si hay Dios..” . El público respondió entregado con entusiasmo, conscientes de que se trababa de una cita histórica, consolidando un momento único en su carrera y epicentro de esta gira para el recuerdo.